Del Sueño a la Realidad
Desde pequeño, entendí que el mundo tenía algo más grande reservado para mí. Crecí viendo a mi familia esforzarse sin descanso, y eso encendió en mí una determinación inquebrantable. No quería vivir con limitaciones, sabía que mi destino dependía de mis decisiones.
Mi primer negocio lo inicié a los 14 años, negociando con el rector de mi colegio para pasear los perros de seguridad a cambio de un pago diario. También vendía dulces en la escuela, aprendiendo el valor de la venta y la estrategia. Pero no todo fue aciertos; en mi adolescencia me rodeé de personas que no compartían mis valores, lo que me llevó a tomar decisiones equivocadas. Sin embargo, dentro de mí siempre existió una voz que me recordaba que podía ir más lejos.



